Clasificar
los géneros literarios o sus subgéneros ha sido una constante problemática de
los estudiosos de la teoría literaria que difieren en criterios según la
escuela que representen. En el ámbito de la literatura infantil la discusión se
amplía no sólo al género sino también se discute su utilidad, mensaje, importancia
y calidad. Inclusive llamándola de forma despectiva o indiferente “la otra
literatura”. Gemma Lluch en una entrevista expone lo siguiente: "... la
literatura infantil y juvenil existe, ya es una obviedad, no hace falta
perder el tiempo sobre esta discusión, de hecho, ahora las discusiones
van sobre tipos de LIJ...".
El ilustrador,
narrados e investigador literario cubano Joel Franz Rosell plantea lo siguiente
Toda
obra maestra de literatura infantil es el resultado de un descubrimiento, de
una invención, de una revelación, de un compromiso del espíritu del autor
-inevitablemente
un adulto- con las esencias y posibilidades de lo humano que se revelan a
través de los niños. La literatura infantil ha debido luchar a lo largo de su
historia, de poco más de tres siglos, contra la instrumentalización, contra su
utilización como medio de educación, de armonización social, de trasmisión de
una concepción del mundo[1].
Es muy importante el papel
de la familia en el hábito y fomento lector en la primera infancia hasta la
adolescencia. También la elección de los textos es crucial porque a pesar del
avance actual de la literatura infantil y juvenil aún se mantienen prácticas
instrumentalizadoras y homogeneizadoras en la literatura para niños y niñas que
desvalorizan la infancia, reprimen la fantasía y el pensamiento crítico,
estigmatizando a la literatura infantil como un género menor cuyo único fin es
pedagógico y moralizante.
Respecto a esto la
licenciada en letras y escritora de LIJ Liliana Bodoc nos recuerda que la
literatura infantil es un arte y que su condición de disciplina artística la
exime de ciertas categorías, modalidades o propósitos como, por ejemplo, la
admonición, la información, la autoayuda, la terapia, entre otras. Bodoc nos
recuerda que
La literatura no puede
sumarse, sin más, a las propuestas del mercado: rapidez, facilidad, se usa y se
tira, no duele, no salpica, no pesa. Entonces la literatura perdería su
finalidad.
Leer un texto literario no
es leer cualquier otra cosa. Porque el arte no tiene ningún parentesco con la
utilidad tal como en general la concebimos: un intercambio, una transacción,
unos resultados mensurables. Porque el tiempo de la literatura no es el tiempo
que, a diario, ganamos, perdemos, ahorramos, invertimos… El tiempo que, al fin,
en justa venganza, nos pasa por encima.
Es en el arte y en el amor
donde podemos percibir el tiempo como algo distinto del dinero.
Si leer dos páginas
literarias lleva el mismo tiempo que leer dos libros sin valor estético alguno,
me quedo con las dos páginas arduas pero decisivas de la literatura.
No hay en esta afirmación
una descalificación de otras lecturas, que bien pueden servir como acceso; pero
que jamás pueden sustituir la experiencia que genera el arte literario (Bodoc,
2010).
Parafraseando a la autora, el hecho estético a través del
pensamiento poético es un modo de conocimiento tan serio y trascendente como el
pensamiento racional. El conocimiento por medio de los sentidos es significativo
y primordial desde la infancia ya que nos entrega las bases conscientes e
inconscientes para la adultez.
La escritora en una entrevista[2] se refiere a esto
A veces uno le pide a la
literatura que te muestre lo otro, que te muestre un lugar diferente, extraño,
algo que a mí me gusta mucho como lectora y como escritora. Esto no invalida que
esa literatura sirva para el propio conocimiento porque desde el otro se
conoce. Y hay un pedido, aunque no sea explícito, de que la literatura genere
ese extrañamiento. Eso es necesario y salva.
A partir de la bibliografía aportada
para este módulo mi noción de la literatura infantil ha sido resignificada,
cobrando un nuevo valor y proyecciones con un sustento académico elaborado que
me permitirá entregar conocimientos y miradas.
La labor de los mediadores debería
apuntar a:
•Conocer el panorama actual de la literatura infantil y
juvenil: tendencias, géneros, editoriales, obras autores e ilustradores.
•Diseñar estrategias y actividades de fomento y animación lectora para distintos contextos socioculturales, edades y propósitos.
•Diseñar e implementar un plan de fomento lector susceptible de ser aplicado en contextos y/o instituciones específicas.
•Diseñar estrategias y actividades de fomento y animación lectora para distintos contextos socioculturales, edades y propósitos.
•Diseñar e implementar un plan de fomento lector susceptible de ser aplicado en contextos y/o instituciones específicas.
Bibliografía
Bodoc, Liliana. "La literatura como discurso
artístico". Actas CILELIJ, Vol, 2 (págs. 244-246). Fundación SM. Santiago
de Chile, febrero de 2010.
Lluch, Gemma. Entrevista presentada como material
de estudio en la V versión del Diplomado en Fomento de la Lectura y
Literatura Infantil y Juvenil, de la Pontificia Universidad Católica de Chile.
Recuperado en: http://webcurso.uc.cl/portal/site/UCV-LIJ-05/page/8b79b014-5e63-4509-a9ea-98cbd57c8510
Rosell, Joel Franz. "¿Qué es la literatura
infantil? Un poco de leña al fuego". Artículo entregado como material de
estudio en la V versión del Diplomado en Fomento de la Lectura y Literatura
Infantil y Juvenil, de la Pontificia Universidad Católica de Chile, tomado de:
Revista Cuatro Gatos http//:www.cuatrogatos.org/articuloqueeslaliteraturainfantil.html
[1] Articulo
tomado de: Revista Cuatro Gatos http://www.cuatrogatos.org/articuloqueeslaliteraturainfantil.html. Visitado en 3-04-2014.
Visitado en
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