lunes, 28 de abril de 2014

La literatura infantil como refugio y ventana. Reflexión personal



La palabra refugio proviene del latín refugĭum  y tiene como uno de sus significados un espacio situado en determinados lugares para acoger a viajeros y excursionistas. Este emplazamiento para viajeros que tienen la literatura como brújula permite que puedan volcarse a sí mismos y posee una profunda connotación de cómo aprehendemos el mundo, de cómo vamos forjando nuestra visión de mundo a través de la memoria y las vivencias. Refugiarse permite generar una decantación de nuestras experiencias y filiaciones, nos enseña a reflexionar y escoger. Tal como los caracoles zapatistas o la máxima del oráculo de Delfos que enseñan que conocerse a uno mismo hace posible conocer el exterior.

El refugio se asocia a un hábitat, un habitar, una casa, un espacio material o de memoria. La casa como elemento asociado a la literatura está llena de simbolismo, se identifica como extensión del propio cuerpo, de la propia psiquis, la casa se devela como lugar de salvaguarda y vigilancia. Finalmente, como refugio.
Este refugio al que se entra por medio de la imaginación se complementa, define y termina con la visión renovada del afuera. Este encuentro con la realidad y la luz proviene de la ventana que nos acerca a la otredad. La palabra ventana proviene del latín ventus y se refiere a una abertura elevada sobre el suelo, que se deja en una pared para dar luz y ventilación. Si nos situamos en la desde la ventana podemos respirar, resplandecer y ver con mayor claridad.


La literatura, como hecho estético, como viaje al centro de uno mismo y de las cosas permite desde la primera infancia irnos acorazando, nos va estructurando y moldeando a través del asombro y el hábito de la abstracción. Nos instruye y entrega vida, parajes exóticos, seres fantásticos e imaginarios. Nos hace libres y nos da esperanza en la identificación y proyección de quienes anidan en el mundo de los libros. Desde el refugio y la ventana entramos y salimos guardando en la memoria retazos de imágenes felices para la adultez.



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