El mecanismo de censura es
utilizado como una forma de coerción y dominación sobre la forma de
comportamiento, hábitos y principalmente sobre el sistema de creencias de una sociedad
o grupo social. La autonomía y el proceso de individuación se ven vulnerados y
violentados. La censura busca alinear el pensamiento y la forma de ver -inclusive
percibir- el mundo y los actos cotidianos. La literatura infantil no ha estado
exenta de esta forma de reproducción y establecimiento de control y poder. Marcela
Carranza al plantearse la pregunta ¿Por
qué la literatura es también para los niños?[1]
expone la relación entre libros infantiles y censura
citando a la investigadora israelí Zohar Shavit
[ella] lo dice claramente: la literatura infantil sufre restricciones, y
éstas están condicionadas por la idea de infancia prevaleciente en cada período
histórico. Las restricciones de la literatura infantil, el modo en que se
escribe y se lee la literatura para niños, está condicionado, dice Shavit[2],
por dos principios: “un ajuste del texto para hacerlo apropiado y útil
para los chicos, teniendo en cuenta lo que la sociedad considera (en cierto
punto de la historia) como educativamente bueno para los mismos (es decir
cuestiones de contenido: qué debe o no debe transmitirse a los niños); y un
ajuste en la trama, caracterización y lenguaje a la percepción social
predominante de las habilidades de los niños para leer y comprender (cuestiones
de claridad, simplicidad, comprensibilidad del texto)” (8).
Esto implica mostrar ciertas cosas y ocultar otras, utilizar ciertos
procedimientos literarios y evitar otros. “Dejar cosas afuera, censurarlas.”
Carranza termina la idea coligiendo lo siguiente
Entonces la literatura, el arte, deja de ser también
para los niños, y lo que le ofrecemos es un producto ad hoc que simula ser
arte, que simula ser literatura, pero ya no lo es. Según este modo de pensar la
literatura para niños, según este modo de pensar a los niños lectores, la
literatura y el arte en general (el que ignora las restricciones) es peligroso,
inadecuado y molesto; por lo tanto no es también para los niños.
[…]Una de las formas más obvias de censura es aquella
que atañe a la presunta obligación de los textos de obedecer sumisamente a la
moral vigente. […]Pero no se trata tan sólo de censurar los textos que no obedecen
a las ideas oficialmente consideradas correctas por un grupo social en un
momento dado. Este modo de concebir la literatura para niños establece una
forma particular de relación con el texto. Lo selecciona según sus propósitos,
se apropia del texto para la imposición al lector de un contenido y para ello
debe asegurarse la lectura de un único sentido: el oficial, el “correcto”.
A lo largo de la historia de la literatura se han
censurado muchas obras, impactante resultan las ordenanzas durante la dictadura
militar argentina, por ejemplo[3]:
"Del
análisis de la obra La Torre
de Cubos se desprenden graves
falencias tales como simbología confusa, cuestionamientos ideológicos-sociales,
objetivos no adecuados al hecho estético, ilimitada fantasía, carencia de
estímulos espirituales y trascendentes", sostiene la resolución N° 480 del
Ministerio de Cultura y Educación de Córdoba que prohíbe la obra de Laura
Devetach.
Entre otros argumentos se aduce que el libro critica "la organización del
trabajo, la propiedad privada y el principio de autoridad".
Los
cuentos de la autora cordobesa hablaban de la vida cotidiana —los padres que
trabajan, las familias a las que no les alcanza la plata— en una época en que
la literatura infantil recién comenzaba a consolidarse. Desarrollo que la
dictadura intentó encorsetar. Hasta había palabras desaconsejadas por el poder
militar: calzado en lugar de alpargatas, por citar un ejemplo recordado en un
ensayo por Devetach.
"La Torre de Cubos se prohibió primero en la
provincia de Santa Fe, después siguió la provincia de Buenos Aires, Mendoza y
la zona del Sur, hasta que se hizo decreto nacional. A partir de ahí la pasé
bastante mal. Porque no se trataba de una cuestión de prestigio académico o de
que el libro estuviera o no en las librerías. Uno tenía un Falcon verde en la
puerta. Yo vivía en Córdoba y más de una vez tuve que dormir afuera. Finalmente
nos vinimos con mi marido a Buenos Aires en busca de trabajo y anonimato.
Durante todo ese período quise publicar y no pude."
"Maravillosamente
el libro siguió circulando pero sin mi nombre: era incluido en antologías, los
maestros hacían copias a mimeógrafo y se los daban para leer a los alumnos.
Muchos lectores se me acercaron después y me dijeron que habían leído mis
cuentos en papeles sueltos, sin saber de quién eran. Recuerdo varias Ferias del
Libro en las que las maestras me acercaban esas hojas mimeografiadas para que
se las firmara."
"Me
consta que en la Facultad de Filosofía de la Universidad de Córdoba muchos
colegas y estudiantes hicieron denuncias con nombre y apellido nada más que
para ocupar el lugar de los destituidos. Yo, además, trabajaba en un
profesorado al que un colega entró como observador de mis clases. Hizo ciertas
objeciones y, para concluir, sacó de la biblioteca libros de Cortázar, de
Piaget, de gramática estructural y de matemática moderna."
"Tengo
grabadas imágenes bastante alucinantes de los atardeceres en la ciudad de
Córdoba: gente que deambulaba por las calles con paquetitos, con valijas donde
llevaban los libros, cuando se iban a dormir de un lado al otro. Parecían
caracoles con sus caparazones a cuestas. Así era todo, silencioso y
sórdido."
Laura
Devetach,
escritora
Un
elefante ocupa mucho espacio: Prohibidas las huelgas
En
1976, Un elefante ocupa mucho espacio, el libro de Elsa
Bornemann, (fue elegido para integrar la Lista de Honor) del Premio
Internacional "Hans Christian Andersen", otorgado por International
Board on Books for Young People, con sede en Suiza. Un año después era
prohibido en la Argentina por relatar una huelga de animales. El decreto,
fechado el 13 de octubre de 1977, incluía también a El nacimiento, los niños y el amor,
de Agnés Rosenstiehl, editado —junto al de Bornemann— por Librerías Fausto.
(Señalaba
el decreto militar:) "En ambos casos se trata de cuentos destinados al
público infantil, con una finalidad de adoctrinamiento que resulta preparatoria
a la tarea de captación ideológica del accionar subversivo (...) De su análisis surge una posición que
agravia a la moral, a la Iglesia, a la familia, al ser humano y a la sociedad que
éste compone."
"A
lo largo de seis meses no pude escribir. Superado ese lapso, compuse la
nouvelle titulada Bilembambudín o El
último mago —publicada
enseguida por Editorial Fausto— y a partir de ahí continué con la escritura,
contra viento y marea. Pero la prohibición afectó particularmente mi relación
con la existencia. En especial, debido a la gran cantidad de personas que
decían apreciarme, quererme y que se borraron por completo a causa del decreto
militar. Por extensión arbitraria del mismo tuve vedado el acceso a todo
establecimiento de educación pública (de cualquier lugar de la Argentina y de
cualquier nivel) hasta que terminó la dictadura."
Elsa Bornemann, escritora.
La ultrabomba: Literatura sin prejuicios
Poco
antes del Golpe, el recién estrenado sello Rompan Filas, de Augusto Bianco,
había publicado dos libros infantiles que buscaban acercarse a los chicos con
adultez y sin prejuicios. En El
pueblo que no quería ser gris, la
gente se opone a la decisión del rey de pintar todas las casas de un mismo
color y empieza a teñirlas de rojo, azul y blanco mientras que en La ultrabomba, un piloto se
niega a cumplir la orden de arrojar una bomba. Ambos fueron prohibidos por el
decreto N° 1888, del 3 de septiembre de 1976.
El
siguiente libro de la colección fue imposible venderlo y para el cuarto les
costó encontrar un lugar donde imprimirlo. Sólo aceptó una persona, a condición
de que su nombre no figurara en el colofón.
"Un
día venía caminando por la calle Matienzo y vi que estaban haciendo un
allanamiento. Yo —de prepotente y de odio que tenía— miré fijo al militar. El
tipo me mandó un soldado con un arma que me abrió el bolso y encontró tres
libros. Me dijo: —Ahá, cuántos libros tenés vos, pibe. —Yo me había olvidado
que los llevaba, de lo contrario no hubiera mirado fijo al militar. El
soldadito se detuvo en una foto de Marx que aparecía en un catálogo y en una
del Che Guevara. —Qué cosas jodidas tenés, pibe —me encaró justo cuando lo llamaron
por el handy. —Esta vez zafaste, pero dejate de embromar con esas cosas jodidas
—repitió. Ese era el clima que se vivía: tener un libro era peligroso."
Augusto Bianco, editor y traductor
Aún en la actualidad hay censura en los
libros para niños. Increíblemente Harry
Potter fue llevado a juicio en el Consejo escolar de Atlanta por promover la
brujería. Esta acusación, obviamente, no logró que los libros fueran sacados de
la biblioteca. Esto nos revela que aún con el paso del tiempo las formas de
dominación y restricción en la literatura y las artes no son erradicadas
totalmente.
Fuente:
Rosell, Joel. “¿Qué es la literatura
infantil? Un poco de leña al fuego”. Recuperado en Revista Cuatro Gatoshttp://www.cuatrogatos.org/articuloqueeslaliteraturainfantil.html
Bodoc, Liliana. “Literatura como
discurso artístico”. Actas de CILELIJ, Vol. 2. 244--‐246.
Colomer, Teresa. Introducción a la
literatura infantil y juvenil. España. Síntesis Educación. 1999.
Goldin, Daniel. “Para celebrar la
independencia. Una aproximación al campo de la LIJ en Iberoamérica al comenzar
al siglo XXI”. Actas CILELIJ, Vol. 1, pp. 198--‐203. Recuperado en
http://www.fundacionsm.com/ArchivosColegios/fundacionSM/Archivos/LIJ/132195_ACTAS_primera%20parte.pdf
Cabrera,
Luis. “Panorama actual de la LIJ en Latinoamérica”. Actas CILELIJ, Vol. 2,
pp.220--‐237.
Recuperado
en http://www.fundacionsm.com/ArchivosColegios/fundacionSM/Archivos/LIJ/132195_ACTAS_primera%20parte.pdf
Hanán
Díaz, Fanuel. ¿Cómo elegir un buen Libro para niños? Algunas recomendaciones
[1] http://www.imaginaria.com.ar/2009/12/%C2%BFpor-que-la-literatura-es-tambien-para-los-ninos/
[2] Zohar.
Shavit, Zohar. Poetics of Children’s Literature. Athens &
London, The University of Georgia Press, 1986; pág. 113.
[3][3] Testimonios
disponibles en http://www.imaginaria.com.ar/04/8/prohibidos.htm





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